ANA LAURA BOCHICCHIO Y MARISA ADRIANA MIRANDA
Anuario Nº45, Escuela de Historia
Facultad de Humanidades y Artes (Universidad Nacional de Rosario), 2026
ISSN 1853–8835
política, doméstica y el pensamiento republicano a través de la
maternidad. Aunque alejada de la política formal, la maternidad era crucial: al criar
mentes cívicas e hijos virtuosos, aseguraban la supervivencia de la república” (Baker,
1984).
Dicha concepción suponía que las mujeres en Estados Unidos, desde la
Independencia y la conformación nacional, “estuvieron significadas por un
imaginario nacionalista que las representa como un elemento central en la
construcción de nuevos ciudadanos republicanos” (Bochicchio, 2020, 50). Por lo
tanto, los roles político-sociales masculinos y femeninos se desarrollaban en
diferentes niveles, lo que respondía a un supuesto orden natural que fue recuperado
hacia finales del siglo XIX por la eugenesia como estandarte de sus estrategias
biopolíticas. En este marco eugénico, recaía principalmente en la mujer la
responsabilidad reproductiva, tanto por la manera de educar a sus hijos como por
ser consciente a la hora de escoger pareja de que su selección sería determinante en
términos hereditarios. Esto también suponía que, en caso de tratarse de una mujer
“no apta” para reproducirse según los estándares de la eugenesia, ella misma debía
responsabilizarse de evitar contraer matrimonio y, por lo tanto, no reproducirse.
Por supuesto que, más allá de la naturalización del rol femenino y las
responsabilidades que conlleva, todo esto debía ser aprehendido por las mujeres ya
que, en definitiva, se trataba de imposiciones normativas de tipo cultural. La
disciplina de la economía doméstica surgió en 1899 con el objetivo de que los
conocimientos normalizados en torno al funcionamiento eficiente del hogar fuesen
incluidos en los planes de estudio femeninos (Matthews, 1987). En este periodo,
además, comenzaron a difundirse masivamente los manuales sobre domesticidad y
puericultura.
Uno de los métodos de divulgación más populares de esta serie de consejos hogareños
fueron las revistas femeninas. Las mismas estaban destinadas principalmente al
consumo de mujeres blancas de clase media, estereotipo de la madre/esposa de una
típica familia nuclear estadounidense, el cual las publicaciones fortalecían (Walker,
1998). Una de las más antiguas e importantes de estas revistas fue Ladies´ Home
Journal, cuyo primer número fue publicado en el año 1883, con continuidad hasta
2016. Un objetivo de esta industria periódica, más allá de las coyunturas, fue la de
establecer definiciones de lo femenino asociadas a lo doméstico, lo cual incluía tanto
las labores del hogar como las de maternidad. Todo bajo los parámetros morales
victorianos de la responsabilidad espiritual femenina al ocupar dichos roles
(Ballester, Beetham, Frazer & Hebron, 1991).
Así como durante la Segunda Guerra Mundial estas revistas colaboraron en imponer
la necesidad del esfuerzo de guerra entre sus lectoras, a partir de 1945 cambiaron
su discurso para fortalecer la idea del retorno de las mujeres a las tareas del hogar: