Consejos tardo-eugénicos como prevención y remedio en Estados
Unidos y Argentina: las columnas periódicas “Can This Marriage Be
Saved?” y “¿Con quién me he de casar?”
Ana Laura Bochicchio y Marisa Adriana Miranda
Anuario Nº45 / ISSN 18538835 / 2026
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Consejos tardo-eugénicos como prevención y
remedio en Estados Unidos y Argentina: las
columnas periódicas Can This Marriage Be
Saved?” y “¿Con quién me he de casar?”
Late-Eugenic Counselling as Prevention and Remedy in
the United States and Argentina: the Periodic Columns
Can This Marriage Be Saved?” and
“¿Con quién me he de casar?”
ANA LAURA BOCHICCHIO
Instituto de Cultura, Sociedad y Estado
Universidad Nacional de Tierra del Fuego
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
albochicchio@untdf.edu.ar
MARISA ADRIANA MIRANDA
Instituto de Cultura Jurídica
Universidad Nacional de La Plata
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
mmiranda2804@gmail.com
RESUMEN
La eugenesia fue un paradigma científico que sostuvo una biopolítica de control en la
reproducción. Desde una retórica eugénica, pueden leerse consejos dados por
emblemáticas personalidades del campo que se dedicaron a la asesoría matrimonial
luego de 1945, momento en el que la eugenesia comenzó a desarrollar una difusión
enmascarada. Profundizaremos sobre dos figuras representantes de este tardo-
eugenismo a partir del análisis cultural del discurso en sus columnas periódicas: Paul
Popenoe (Estados Unidos) y Carlos Bernaldo de Quirós (Argentina). La influencia del
primero sobre el segundo da cuenta de un vínculo entre ambos países a la hora de
establecer redes e interdiscursividades eugénicas que compartían un objetivo: la
imposición de valores heteronormativos en el contexto de la segunda posguerra.
Consejos tardo-eugénicos como prevención y remedio en Estados
Unidos y Argentina: las columnas periódicas Can This Marriage Be
Saved?” y “¿Con quién me he de casar?”
Anuario Nº45, Escuela de Historia
Facultad de Humanidades y Artes (Universidad Nacional de Rosario), 2026
ISSN 18538835
Palabras clave: eugenesia, biopolíticas, asesoría matrimonial, Paul Popenoe, Carlos
Bernaldo de Quirós.
ABSTRACT
Eugenics was a scientific paradigm that sustained the biopolitics of reproductive
control. From an eugenic rhetoric, advices given by emblematic personalities of the field
who dedicated themselves to marriage counseling after 1945, can be read when
Eugenics began to develop a veiled diffusion. We will examine two representative figures
of this late eugenicism based on the cultural analysis of the discourse in their periodical
columns: Paul Popenoe (United States) and Carlos Bernaldo de Quirós (Argentina). The
influence of the former on the latter reveals a link between the two countries when it
came to establishing eugenic networks and interdiscursivities that shared a common
objective: the imposition of heteronormative values in the post-war context.
Keywords: eugenics, biopolitics, marriage counselling, Paul Popenoe, Carlos Bernaldo
de Quirós.
Introducción
1
La eugenesia, término acuñado por Francis Galton en 1883 para referirse a la
“ciencia de la mejora de la raza, aplicable al hombre, las bestias, y a las plantas”
(1883), se estableció durante la primera mitad del siglo XX como un paradigma
científico y social que sostuvo ideológicamente biopolíticas destinadas a controlar la
reproducción de las personas en la sociedad occidental. Como tal, dirigió las
interpretaciones predominantes en las ciencias sociales y naturales, constituyéndose
en la principal orientación teórica de disciplinas normativas, tales como el derecho,
la criminología, la sociología, la biología y la medicina. Los eugenistas presuponían
que implementando medidas biopolíticas se podía fortalecer la estructura ética de la
sociedad en un nivel general. La misma dependía de la eliminación o disminución de
la reproducción de personas con patologías tantosicas como mentales, económicas
(la pobreza) y morales (la delincuencia). Debido a que se creía que este conjunto de
males era transmitido de manera hereditaria, se buscaba evitar que el gen defectuoso
1
Esta investigación se enmarca en el proyecto TransatlanticLab-101235830, HORIZON-MSCA-
2024-SE-01, dirigida por la Dra. Consuelo Naranjo Orovio desde el Instituto de Historia - CSIC.
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se propague entre las generaciones siguientes. Oscilando entre
estrategias agresivas como la esterilización forzosa y otras menos intervencionistas
sobre los cuerpos, como la educación performativa prematrimonial, la eugenesia
construyó un entramado que buscaba imponer los patrones económico-sociales de
las clases medias.
La cuestión de los roles de género fue fundamental ya que el sostenimiento de una
familia de tipo tradicional, es decir heteronormada y con fines reproductivos, era
entendido como un elemento central de la eugenesia. La razón era que se consideraba
a la familia el núcleo primario de la reproducción, cuya responsabilidad era social
antes que individual. Es la institución a partir de la cual surgirían, tanto en términos
biológicos como ambientales, los futuros ciudadanos eugénicamente considerados
“saludables” para el conjunto social. De ahí que la eugenesia se preocupaba
enfáticamente en promover un modelo familiar de tipo tradicional.
En la esfera occidental, a mediados del siglo XIX, la cultura victoriana impuso un
modelo de domesticidad en el cual se instauraron las denominadas “esferas
separadas”, es decir la diferenciación del ámbito público del privado. El primero era
exclusivo del hombre, mientras que el segundo era la esfera propia de la mujer. Este
paradigma patriarcal, que confiscaba a la mujer al hogar en su rol de esposa, madre
y ama de casa, perduró en la sociedad occidental de manera hegemónica, al menos,
hasta la década de 1970. Durante los años sesenta, la segunda ola de feminismo
comenzó a cuestionar el modelo dominante y, lentamente, se fue desestructurando
aunque claramente no cabe sostener al día de hoy que los imaginarios patriarcales
han sido plenamente eliminados.
La base para el funcionamiento de este modelo fue la familia de tipo tradicional, cuyo
principal garante era la institución matrimonial, la cual hasta la década de 1960 era
entendida principalmente como una transacción beneficiosa para ambas partes más
que como un acto necesariamente romántico aunque el mismo fuese un ideal
compartido por los cónyuges (Coontz, 2005). En concreto, la mujer necesitaba un
proveedor y el hombre una persona que llevara adelante el hogar y se ocupase de la
crianza de los hijos.
Una de las cuestiones más interesantes a la hora de analizar este fenómeno es el
hecho de que las esferas separadas fueron biologizadas con el objetivo de justificar el
rol subordinado femenino. Esto implicó que una serie de eruditos del campo
académico tanto natural como social, divulgaran los principios de la eugenesia, en la
cual se entrecruzan biopolíticas como el control de la reproducción y, por ende, de
las uniones conyugales, con el fin de eliminar lo cultural y biológicamente
“defectuoso”. Al mismo tiempo la eugenesia se encargaba de fomentar lo que
consideraba “deseable”, es decir, aquellos elementos que sostenían una sociedad
patriarcal y capitalista. La eugenesia funcionó como una estrategia de recetas para
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imponer dicho modelo performativo. Según el eugenista estadounidense Frederick
Osborn, el objetivo principal de la eugenesia es aumentar la proporción de niños
nacidos con un alto potencial hereditario para ser buenos y capaces ciudadanos
(1951).
2
Es en ese marco ideológico, que el matrimonio eugénico funcionaba como garantía
de una reproducción beneficiosa en términos físico-morales. Desde una retórica
plagada de prejuicios, entre los cuales ocupaba un lugar privilegiado la
indisolubilidad del vínculo matrimonial, pueden leerse, diversos consejos dados por
emblemáticas personalidades del campo, que se dedicaron a la asesoría matrimonial,
familiar y la puericultura, sobre todo luego de 1945. Este año fue un corte crucial
para la eugenesia ya que el fin de la Segunda Guerra Mundial y la caída del régimen
nazi expuso las consecuencias genocidas del paradigma. Sin embargo, una tardo-
eugenesia, centrada en aspectos pedagógicos, continúo ejerciendo un control
biopolítico a la hora de estandarizar los comportamientos reproductivos. La idea de
la heredabilidad como clave a la hora de prevenir males sociales seguía siendo
predominante entre estos académicos. Aunque de manera enmascarada, los
principios eugénicos que se venían desarrollando desde principios del siglo XX
siguieron presentes en las décadas de 1950 y 1960 como mínimo.
Precisamente, en este artículo profundizaremos sobre dos figuras que fueron
importantes representantes de este tardo-eugenismo durante las dos décadas
subsiguientes a la Segunda Guerra Mundial. Aunque ambos ya venían desarrollando
sus posturas en cuanto a la eugenesia familiar en las décadas anteriores, lo que
ocurrió luego de 1945 es que éstas se volvieron hegemónicas entre los eugenistas,
que abandonaron la apología de prácticas más intervencionistas. Ambos personajes,
entonces, difundían abiertamente la necesidad social de sostener las estructuras
familiares heteronormadas.
Se trata, por un lado, del biólogo Paul Popenoe (de los Estados Unidos, cerebro de
diversas aplicaciones de la “eugenesia anglosajona”, o, mejor aún, de coercitividad
explícita) y, por otro, del abogado Carlos Bernaldo de Quirós (proveniente de
Argentina y propagandista de la usualmente denominada “eugenesia latina”, la cual
preferimos denominar de coercitividad disimulada). La influencia de primero por
sobre el segundo revela interdiscursividades y vínculos entre la tardo-eugenesia
estadounidense y argentina. Es el interés principal de este artículo sumar un análisis
del aparato teórico de consumo popular desarrollado por Paul Popenoe en Estados
Unidos para percibir un aspecto de la influencia de la eugenesia anglosajona en
Argentina, caso que ha sido estudiado en profundidad por Marisa Miranda (2013;
2014). Se trata de aportar una perspectiva que amplíe la indagación sobre la tardo-
eugenesia argentina vinculada a la estadounidense. Por eso mismo ese caso tiene
2
Las traducciones del inglés al español son propias.
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mayor preponderancia en este estudio ya que nuestro aporte consiste
en incorporar el reconocimiento de la influencia anglosajona en la tardo-eugenesia
argentina.
Lejos de pensarse que la asociación propuesta entre las ideas eugénicas de Quirós y
Popenoe fuera, en alguna medida, caprichosa o arbitraria, veremos cómo, además de
las evidentes intertextualidades discursivas, también existieron homologías entre las
estrategias prácticas desde donde fueron diseñadas (Miranda y Bochicchio, 2022).
Partiendo de la idea de Marc Angenot (2010), respecto a que, en un momento dado,
todos esos discursos están o pudieron estar provistos de aceptabilidad y encanto,
podemos suponer que todo lo que se dice, escribe y argumenta constituye el “discurso
social” permitido por la hegemonía discursiva de una sociedad. Este, por lo tanto,
establece una homogenización de las retóricas y los tópicos al mismo tiempo que
establece las reglas prescriptivas de lo decible (Angenot, 2010). Advertimos, así, que
las ideas de Popenoe y Quirós tuvieron eficacia social y públicos cautivos en su propio
contexto de acción. Por lo que sus discursos cobran sentido dentro del entramado
cultural en el que se expresaron, del cual no resultan ajenos. Tampoco quienes lo
consumían. Nos interesa particularmente el aspecto cultural de estos discursos, es
decir su capacidad de movilizar y establecer “estructuras de sentimientos”
hegemónicas entre la población. En términos de Raymond Williams, “los significados
y valores tal como son vividos y sentidos activamente” (2009). Representaciones que,
en definitiva, conforman un sentido común a través del cual una sociedad lee y
significa su realidad y las relaciones sociales, lo que les otorga un valor de realidad
y, por lo tanto, son significaciones que pueden ser tratadas como hechos históricos
concretos.
De tal modo, analizar la manera en que estos autores difundían su ideología entre
lectores no académicos, con el objetivo de moldear sus conductas reproductivas,
resulta sintomático de un periodo histórico en el que la naturalización de la
subordinación fue construida por un poder hegemónico que pretendía estandarizar
e imponer los valores de una sociedad capitalista y patriarcal. El discurso cientificista
de las relaciones familiares fue clave para lograr una invisibilización del mismo (y
forjar, por lo tanto, un sentido común), todo lo cual contó con una indudable carga
eugenésica que buscaba, en última instancia, imponer normalizaciones que la
perpetúen en su lugar de biopoder.
En ese sentido, nos proponemos analizar el modo en que difundían su ideología entre
sus lectores con el objetivo de disciplinar las conductas reproductivas. Para ello
resultaba necesario que las relaciones familiares fueran interpeladas desde el
discurso cientificista, dotado en ambos países de una indudable carga
eugenésica. Revisaremos las propuestas argentina y estadounidense respecto a la
elección “correcta” de pareja (aspecto preventivo) o la resolución de conflictos habidos
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durante el matrimonio (aspecto “curativo”), las cuales, encarnadas desde dos figuras
emblemáticas en sendos países, expresan paralelamente la formulación hibridada
entre sendas vertientes que se viene observando en la historiografía de la eugenesia
tanto argentina como estadounidense (Miranda, 2025). Nos centraremos en las
estrategias de asesoría que ambos referentes difundían en publicaciones o
apariciones periódicas de la prensa popular, principalmente Popenoe, uno de los
mentores de Quirós. Este fue un instrumento que les permitió alcanzar un público
masivo y, por lo tanto, un mayor alcance en sus tareas de imposición normalizante,
apelando a la autorregulación de las conductas.
La influencia de Popenoe en el eugenista argentino es significativa ya que lo inspiró
a realizar tareas semejantes en función de promover entre la ciudadanía la práctica
de la asesoría matrimonial como garantía de la reproducción social eugénica. Cada
caso con sus particularidades. Popenoe, por su parte, concentrando en su figura un
aparato teórico y práctico que le permitía expandir las tareas de la institución privada
por él fundada, a partir del consumo privado por parte de las personas interesadas
en sostener un matrimonio eugénico aunque no necesariamente fueran conscientes
de la carga normativa detrás de ello. Por su lado, Quirós principalmente exponiendo
recetas preventivas y publicitando la carrera universitaria de Eugenesia por él
dirigida en el Museo Social Argentino.
Estados Unidos y el caso de Paul Popenoe: Can This Marriage Be Saved?
En Estados Unidos, el “culto a la domesticidad” data del periodo independentista y
se consolidó a lo largo del siglo XIX, momento en el que lo doméstico se asoció a lo
femenino, entendido como todo aquello “amable”, “puro” y con mayor disposición a
la abnegación y el autosacrificio. Según Barbara Welter (1966), eran cuatro los
atributos que definían la “verdadera feminidad” de una mujer ante la sociedad:
piedad, pureza, sumisión y domesticidad. Ecuación a la que debía sumarse la
necesaria presencia de un esposo, sin el cual los valores anteriores perdían
importancia. El matrimonio, pues, era central ya que era la antesala de la
maternidad, deber último femenino.
Hacia 1850, el hogar como núcleo doméstico básico se establecen el imaginario
popular como un elemento central de la cultura nacional (Matthews, 1987). Por eso
mismo, la mujer tenía un lugar esencial a la hora de defender la calidad de la nación,
a partir de la responsabilidad de su propia reproducción y del modo de criar a su
descendencia lo cual, en definitiva, les otorgaba un papel sociopolítico muy
importante como guardianas de la moral. El deber de estas mujeres era el de
constituirse como lo que Linda Kerber (1976) denomina una “maternidad
republicana”. Este concepto puede ser definido como la combinación de “la actividad
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política, doméstica y el pensamiento republicano a través de la
maternidad. Aunque alejada de la política formal, la maternidad era crucial: al criar
mentes cívicas e hijos virtuosos, aseguraban la supervivencia de la república” (Baker,
1984).
Dicha concepción suponía que las mujeres en Estados Unidos, desde la
Independencia y la conformación nacional, “estuvieron significadas por un
imaginario nacionalista que las representa como un elemento central en la
construcción de nuevos ciudadanos republicanos” (Bochicchio, 2020, 50). Por lo
tanto, los roles político-sociales masculinos y femeninos se desarrollaban en
diferentes niveles, lo que respondía a un supuesto orden natural que fue recuperado
hacia finales del siglo XIX por la eugenesia como estandarte de sus estrategias
biopolíticas. En este marco eugénico, recaía principalmente en la mujer la
responsabilidad reproductiva, tanto por la manera de educar a sus hijos como por
ser consciente a la hora de escoger pareja de que su selección sería determinante en
términos hereditarios. Esto también suponía que, en caso de tratarse de una mujer
“no apta” para reproducirse según los estándares de la eugenesia, ella misma debía
responsabilizarse de evitar contraer matrimonio y, por lo tanto, no reproducirse.
Por supuesto que, más allá de la naturalización del rol femenino y las
responsabilidades que conlleva, todo esto debía ser aprehendido por las mujeres ya
que, en definitiva, se trataba de imposiciones normativas de tipo cultural. La
disciplina de la economía doméstica surgió en 1899 con el objetivo de que los
conocimientos normalizados en torno al funcionamiento eficiente del hogar fuesen
incluidos en los planes de estudio femeninos (Matthews, 1987). En este periodo,
además, comenzaron a difundirse masivamente los manuales sobre domesticidad y
puericultura.
Uno de los métodos de divulgación más populares de esta serie de consejos hogareños
fueron las revistas femeninas. Las mismas estaban destinadas principalmente al
consumo de mujeres blancas de clase media, estereotipo de la madre/esposa de una
típica familia nuclear estadounidense, el cual las publicaciones fortalecían (Walker,
1998). Una de las más antiguas e importantes de estas revistas fue Ladies´ Home
Journal, cuyo primer número fue publicado en el año 1883, con continuidad hasta
2016. Un objetivo de esta industria periódica, más allá de las coyunturas, fue la de
establecer definiciones de lo femenino asociadas a lo doméstico, lo cual incluía tanto
las labores del hogar como las de maternidad. Todo bajo los parámetros morales
victorianos de la responsabilidad espiritual femenina al ocupar dichos roles
(Ballester, Beetham, Frazer & Hebron, 1991).
Así como durante la Segunda Guerra Mundial estas revistas colaboraron en imponer
la necesidad del esfuerzo de guerra entre sus lectoras, a partir de 1945 cambiaron
su discurso para fortalecer la idea del retorno de las mujeres a las tareas del hogar:
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“de la participación activa en el esfuerzo nacional al confinamiento en una cocina
privada” (Walker, 1998). Estas labores, como ya se aclaró, también eran entendidas
como un valor de beneficio nacional, tal como lo suponía la tardo-eugenesia. Pero
claramente significaban una indudable subordinación femenina y un límite a sus
posibilidades de acción, educación y participación en la vida pública aunque
muchas de ellas encontraron modos de contribución política-social a gracias a
instituciones civiles femeninas (Bochicchio, 2020).
La década de 1950 representó un momento icónico para el modelo de familia
tradicional en Estados Unidos puesto que la posguerra significó un incremento en
las tasas matrimoniales y de natalidad, las cuales habían descendido
considerablemente desde la Gran Depresión. De igual modo, con el regreso de los
hombres desde el frente la gran mayoría de las mujeres pudo abandonar sus trabajos
fuera del hogar, para volver a enfocarse enteramente en sus tareas domésticas.
Fue, en definitiva, la década en la que el matrimonio se convirtió en el centro de la
vida de las personas (Coontz, 2005). En ello tuvo influencia el contexto anticomunista
del turbulento inicio de la Guerra Fría. A partir de la apelación al rol político-
doméstico de las familias, se entendía que las mujeres cumplían un rol clave a la
hora de establecer un sistema de defensa cultural de los valores capitalistas y el
“sueño americano” (McEnaney, 2000). Todo esto al mismo tiempo que se difundía la
cultura consumista del bloque occidental como algo asociado a la superioridad ética
del capitalismo.
Se trató de un periodo de éxito para los consejeros matrimoniales de sesgo eugénico,
siendo Paul Popenoe (1888-1979) uno de los principales referentes. En 1930 había
fundado el American Institute of Family Relations (AIFR) en Los Ángeles, California.
Se trató de la primera institución privada del país destinada a promover la educación
pre-matrimonial y familiar de tinte eugénico. Según Popenoe, “el propósito de este
Instituto es organizar y llevar a cabo… la posibilidad de aplicar las ciencias biológicas
a los problemas personales del apareamiento y reproducción”.
3
Es revelador resaltar
que, en la década de 1950, el Instituto ya contaba con decenas de consejeros
matrimoniales formados y tenía en su haber miles de parejas que habían recibido la
ayuda profesional gracias a la institución.
Si bien Popenoe fue principalmente reconocido por su labor como consejero
matrimonial, su tarea dentro de la eugenesia se desarrolló desde la década de 1910,
como un personaje activo en la propagación de la esterilización forzosa de
delincuentes y enfermos mentales. En realidad, se dedicó a promover el consejo
matrimonial en paralelo a la esterilización, como una de las principales pericias de la
eugenesia para lograr establecer modelos normativos de comportamiento que
3
Paul Popenoe Papers, Box 114, Folder 2.
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apelaban a optimizar el funcionamiento social. Según él, “el
mejoramiento de la raza no se podía lograr mediante la coerción... era necesario
convencer a la gente normal de la importancia de la herencia” (Ladd-Taylor, 2001).
Por lo que, si bien es cierto que posteriormente a 1945 la eugenesia estadounidense
se centró principalmente en la cuestión familiar, no debe olvidarse que esta práctica
se realizó en paralelo con las intervenciones sobre los cuerpos desde inicios del siglo
XX. Se trataba de estrategias hibridadas, no incompatibles entre sí.
En ese sentido Frederick Osborn, colega cercano de Popenoe, señaló en 1951 que los
objetivos seguían siendo similares pero destinados al consumo individual, en
deterioro de las políticas eugenésicas estatales:
Es posible desarrollar en los Estados Unidos un entorno social y económico en el
que los padres individualmente planifiquen y tengan hijos en meros
proporcionales a su capacidad para proporcionar un entorno favorable para la
crianza y el desarrollo de los niños. Tal situación también propiciaría una selección
eugenésica de los nacimientos porque los padres que tienen la capacidad de
proporcionar un ambiente hogareño favorable tenderían también a poseer y
transmitir una dotación genética mejor que la media. Estas fuerzas selectivas
favorables operarían a través de elecciones individuales dentro de cada comunidad,
de cada grupo étnico y de cada clase social (1951).
Resulta evidente, pues, del rol que la pedagogía eugénica cobró a partir de este nuevo
contexto histórico. Particularmente, el AIFR fue uno de los principales difusores de
esta tendencia eugenésica en el país. Constituyó un instituto privado de educación
familiar, una especie de “clínica de herencia” (Stern, 2005) que tenía el objetivo de
establecer modelos normativos de sexualidad, pareja y puericultura. Además, fue un
centro de formación profesional, destinado fundamentalmente a educar a maestros,
ministros religiosos o trabajadores sociales.
La pedagogía pre-conyugal era esencial para Popenoe a la hora de mantener la
institución matrimonial como baluarte social. Asimismo, la terapia matrimonial
centrada en la evitación del divorcio fue una de las principales actividades de la
institución. El Instituto ofrecía servicios personalizados de educación y análisis
psicológicos de los involucrados, modelo pedagógico que respondía a una estructura
heteronormativa basada en la monogamia, las esferas separadas y la reproducción
“saludable”.
Además de su labor académica, Popenoe fue muy proactivo en los medios de
comunicación, lo cual lo condujo a tener un alto nivel de fama, tanto nacional como
internacional. Participó en programas radiales e, incluso, condujo su propio
programa televisivo, Divorce Hearing. Pero su mayor y más persistente divulgación
fue realizada a través de la prensa escrita. Si bien fueron varias las columnas que
encabezó, la principal y más popular fue Can This Marriage Be Saved?, publicada en
Ladies´ Home Journal durante veinte años a partir de 1953. La publicación de esta
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famosa serie fue sumamente exitosa y cuantiosa, por lo que Popenoe contó con la
colaboración de su colega Dorothy Cameron Disney.
Mary Bass, editora de la revista, les pidió a Popenoe y Disney que fuesen ellos quienes
presentasen una serie de casos, que finalmente serían escogidos por el Comité
Editorial para ser publicados en la columna en cuestión, siempre aclarando que los
casos seleccionados pudieron resolverse positivamente para la pareja en cuestión.
4
Cabe aclarar que los nombres reales de las personas involucradas no eran develados
y, además, recibirían una remuneración económica a cambio de su servicio a la
revista.
5
Los consejeros y el AIFR también recogían la voluptuosa suma de 500
dólares, mientras que las parejas sólo cobraban 100 dólares.
6
A los cónyuges les
pertenecía una ganancia moral ya que se les aseguraba que “siempre les complacerá
pensar que nos están ayudando a educar a cientos de miles de lectores de la revista,
que necesitan ayuda en sus propias vidas pero no saben cómo ni dónde encontrarla.
7
La reputación de la revista colaboró enormemente en el crecimiento de la popularidad
de Popenoe y el AIFR a partir de la década de 1950. La afirmación del éxito en los
casos reales, tuvo como resultado que una numerosa cantidad de personas escribiese
directamente al Instituto con el objetivo de obtener consejería personalizada. Al
mismo tiempo que proveía clientes y una gran cantidad de dinero, Can This Marriage
Be Saved? fue un medio promotor de la tardo-eugenesia. La imposición normativa de
valores eugenésicos se puede percibir en los artículos, que tienen un carácter
divulgativo y también cientificista.
La publicación era consumida mayoritariamente por mujeres blancas de clase media
y amas de casa (Kline, 2001), el público perfecto para la difusión del discurso
heteronormado de Popenoe. Inspiradas por la lectura de casos reales mostrados en
la revista, numerosas lectoras escribían cartas a Popenoe con la esperanza de poder
superar sus propios problemas familiares. Para ello, el AIFR contaba con consejeros
profesionales que respondían la correspondencia y hacían los seguimientos
oportunos.
Las consultas, síntoma del renovado consumo voluntario y privado de la eugenesia
por parte de los individuos, llegaban desde todos los estados del país con la más
variada serie de problemáticas conyugales. Todas estas cartas recibían respuesta por
parte del equipo de consejeros del AIFR, quienes, a cambio de un costo fijo por carta
contestada, brindaban tratamiento por correspondencia. Leslie F. Kimell, encargada
de las Relaciones Públicas del AIFR le aseguró a una interesada que el asesoramiento
4
Paul Popenoe Papers, Box 42, Folder 2.
5
Ídem.
6
Ídem.
7
Paul Popenoe Papers, Box 44, Folder 1.
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por carta puede parecerle extraño; pero ha resultado tan exitoso que
no dudo en recomendarlo.
8
Una de las consejeras que mayormente se encargaba de responder la comunicación
epistolar era Charlotte L. (Carlos) Marletto. Ella siempre alentaba a las personas a
recibir el tratamiento profesional de los consejeros. A una de las lectoras le responde
que su principal interés radica en “la comprensión de los problemas familiares que
aquejan a las familias y que dada una oportunidad son de posible resolución.
9
Las principales preocupaciones de las mujeres que escribían a Popenoe era la
infidelidad de sus maridos y evitar que su esposo las abandonase o, si ya lo hizo,
tratar de recuperarlo. Pero también había consultas relacionadas con cuestiones de
crianza de niños y adolescentes. En general, los consejos brindados a las esposas
relativos a la primera cuestión respondían a los valores heteronormados de la
eugenesia: no comportarse de manera desconfiada o celosa, dejar de lado las
inseguridades y angustias, entregarse sexualmente a las necesidades de sus maridos,
ser comprensiva, divertida, mantener el hogar impoluto, etc. Esta serie de consejos
da cuenta de la desvalorización del temor femenino ante el abandono masculino y,
por ende, la carga de responsabilidad que pesaba sobre ella, a la vez que se le imponía
un modo de comportamiento sumamente pasivo y abnegado. Estos patrones de
comportamiento significarían el sostenimiento de un matrimonio “saludable” en
términos reproductivos y de crianza, lo que garantizaría la reproducción sólo de los
“más aptos”, permitiendo la anhelada mejora de la raza de la eugenesia. Las
pedagogías eugénicas, entonces, son estrategias dedicadas a normalizar los
comportamientos que, como hegemonía discursiva, busca difundir bajo estándares
cientificistas.
En última instancia, el AIFR actuaba como moldeador de conductas que pretendían
evitar la mayor cantidad posible de divorcios, generalmente imponiendo la carga
sobre las esposas. Se entendía que, a fin de cuentas, el éxito matrimonial dependía
de ellas y que era su responsabilidad si el marido cometía errores que atentaban
contra la estabilidad familiar. El objetivo último era conservar un elevado estándar
en la crianza de los nuevos ciudadanos, mediante un tipo de control reproductivo
basado en la conservación de un tipo de familia hegemónica. Como confirma Paul
Popenoe, “el consejero le enseña al cliente, ¡no qué hacer sino cómo hacerlo!”.
10
Por ejemplo, en el epígrafe que acompañó a la columna del mes de febrero de 1957,
Popenoe impone un discurso cientificista (sin acompañamiento de una comprobación
adecuada) heteronormativo muy preciso contra los males del divorcio al afirmar cómo
atentan contra una estructura tradicional en los roles de género: Estudios
8
Paul Popenoe Papers, Box 166, Folder 2.
9
Paul Popenoe Papers, Box 43, Folder 1.
10
Paul Popenoe Papers, Box 45, Folder 4.
Consejos tardo-eugénicos como prevención y remedio en Estados Unidos
y Argentina: las columnas periódicas Can This Marriage Be Saved?y
“¿Con quién me he de casar?”
Anuario Nº45, Escuela de Historia
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recientes… muestran que el cambio se debe principalmente a que los niños, privados
de un patrón masculino en el hogar, se vuelven menos agresivos, muestran menos
iniciativa y son más femeninos en su comportamiento.
11
No es de extrañar que los hombres también consultasen a Popenoe a raíz de la lectura
de Can This Marriage Be Saved? La preocupación también solía ser el abandono de
la esposa, la infidelidad y el descuido con los hijos por parte de ella. En las respuestas
también existía una actitud normativa: por ejemplo, responsabilizaba al marido si la
situación económica familiar no era buena, dado que socialmente se esperaba que
fuese el proveedor principal del hogar.
12
En efecto, el Instituto no se mostraba como dedicado a ayudar únicamente a las
mujeres. Por el contrario, Popenoe señalaba la importancia de la educación familiar
tanto para esposas como esposos. Se estimulaba, incluso, a que la terapia sea
compartida para un mayor éxito. Suponía que las personas debían aprender las
aptitudes matrimoniales, lo cual refleja inequívocamente la intención normativa de
la eugenesia detrás de la práctica del AIFR. El bienestar social era la intención última
detrás de este entramado de asesoramiento “profesional”. En 1936, Popenoe había
asegurado que la vida familiar, que ha de servir como fundamento de la sociedad,
debe entonces ser protegida de las enfermedades ya sean mentales o físicas y debe
producir niños de una calidad tal que haga posible la continuidad de nuestra
civilización.
13
Por supuesto que, como ya fue mencionado, la principal responsabilidad recaía sobre
las mujeres, quienes debían poseer una serie de aptitudes dignas de una esposa
ejemplar y, por ende, una madre modelo. En un panfleto del AIFR de 1939 titulado
Are You the Perfect Wife?, Paul Popenoe enfatizó la importancia de no ser una esposa
posesiva y de entender a la maternidad como la principal meta de felicidad. Se suma
un cuestionario para que las lectoras evalúen el grado de “perfección” en su rol de
esposa. Para alcanzar mayor puntaje, según este sondeo, la mujer debería
comportarse de la siguiente manera: ser una buena ama de casa, permitir que el
hombre tenga sus propias actividades y amigos, mantenerse atractiva y cuidar el ego
de su marido.
14
Todo lo anterior entendido en función de prevenir el divorcio, entendido como una
falla en el deseado matrimonio eugénico.
11
Paul Popenoe Papers, Box 44, Folder 1.
12
Paul Popenoe Papers, Box 43, Folder 4.
13
Paul Popenoe Papers, Box 120, Folder 9.
14
Paul Popenoe Papers, Box 182, Folder 6.
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Argentina ante la prevención eugénica. Carlos Bernaldo de Quirós
y “¿Con quién me he de casar?”
Carlos Bernaldo de Quirós, nacen Gualeguay (provincia de Entre Ríos) en 1895 y
murió en Buenos Aires en 1973. Dedicó largos años de su vida profesional a ver
corporizadas sus iniciativas en torno a la gestación disciplinar de lo que denominó
Derecho Eugénico. En este sentido, y habiendo dado sus primeros pasos como
eugenista en la Asociación Argentina de Biotipología y Medicina Social de Buenos
Aires, institución de la cual fuera fundador y primer profesor titular de la Cátedra de
Eugenesia Jurídica y Social de la Escuela Técnica de Biotipología, también actuó
como miembro honorario del Círculo de Médicos Legistas de Rosario; consejero del
Museo Social Argentino y miembro de número de la Academia de Ciencias de Buenos
Aires. Su extensa obra doctrinaria quedaría emblematizada en los dos tomos
publicados en 1943 bajo el título Eugenesia Jurídica y Social (Derecho Eugenésico
Argentino); advirtiéndose en esta obra los acuerdos habidos en el campo jurídico entre
quienes serían a la brevedad integrantes de la Sociedad Argentina de Eugenesia,
organizada bajo su inspiración y que daría comienzo en el país al período tardo-
eugénico.
Ahora bien, partiendo de que toda eugenesia requiere, necesariamente, instrumentar
la reproducción y, considerando, además, la legitimidad del vínculo matrimonial
(indisoluble) como indicador clave de buena salud moral, la cual se entendía
transmisible a la descendencia, las apropiaciones de la ciencia de Galton
monopolizaron, en cierta medida, las prevenciones en la elección de la futura pareja
durante gran parte del siglo XX. Esta estrategia, llamada eugamia por el psiquiatra
franquista español Antonio Vallejo Nágera, debe, además, ser pensada en un contexto
en el que la unión conyugal debía ser indisoluble. De manera que, sin posibilidad de
divorcio, y con el peso de la salud (física, psíquica y moral) era menester actuar “antes
que te cases”, focalizando suficientemente en la correcta elección de pareja. La idea
subyacente a esta propuesta consistía en controlar el azar en la elección de pareja,
tal como fuera expresado por Arturo Rossi, desde la Asociación Argentina de
Biotipología, Eugenesia y Medicina Social. Rossi se empeñó en privilegiar la “función
social” del matrimonio, remarcando la primacía de la “conciencia del individuo de su
propio valor como reproductor de la especie”;
15
de donde resultaba impostergable la
selección eugenésica de los futuros contrayentes. La elección de cónyuges no debía
estar sujeta al capricho, ni tampoco al solo gusto individual, a la pura simpatía, al
solo deseo carnal o apetito sexual, el amor o pasión amorosa. Se aseguraba, pues,
que el amor, enceguecido, solo lograba desequilibrar al espíritu.
El programa quirosiano orientado a evitar las uniones indeseables, imputables a un
sistema fallido de formación humana familiar, proponía la creación de escuelas
15
Rossi, A. (1944). Tratado teórico práctico de Biotipología y Ortogénesis.
Consejos tardo-eugénicos como prevención y remedio en Estados Unidos
y Argentina: las columnas periódicas Can This Marriage Be Saved?y
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oficiales de “Formación Humana”, destinados a “aclarar dudas” respecto a la
orientación matrimonial, a la vida familiar, a la conducción infantil, y al consejo y
actuación sociales. Esta propiciada selección eugénica de novios pondría en acción a
los egresados de la Facultad de Eugenesia Integral y Humanismo organizada en 1957
por Bernaldo de Quirós en la órbita del Museo Social Argentino; egresados que
atendían los Consultorios Eugenésicos Humanogógicos que funcionaron desde
1966.
16
Estas preocupaciones resultan, evidentemente compatibles con las de Vallejo Nágera,
quien, bajo el sugerente título Antes que te cases…, pregonaba enfáticamente el
conocimiento mutuo de los novios antes de la boda, “en todos sus aspectos
temperamentales y caracterológicos, estudiar las reacciones de la comparte y
averiguar las tachas familiares susceptibles de transmitirse hereditariamente”, pues
su “felicidad futura” dependía, fundamentalmente, del “acoplamiento de las
respectivas cualidades psicológicas”.
17
Así, Vallejo Nágera propuso su eugamia, como
estrategia anticipadora y superadora de la eugenesia, en cuanto sus postulados
solamente proporcionaban el patrón para la selección de los padres. La eugamia, en
cambio, propiciaba tener en cuenta los conocimientos científicos sobre la materia,
para moldear, eficazmente, los impulsos del corazón.
La preocupación por la “correcta” elección de la pareja excedía, empero, el campo
científico, tal como lo expresaba, por ejemplo, la revista argentina Viva Cien Años, en
cuyas páginas se advierte la receptividad de la “ciencia de la mejora de la raza” en el
ámbito local.
En efecto, en Argentina, tal como se percibió en el caso estadounidense, las revistas
de consumo femenino también constituyeron un instrumento clave a la hora de
moldear las identidades femeninas en el contexto de la formación de la sociedad
consumista desde la década de 1930 hasta la segunda posguerra (Caldo, 2013). En
este contexto el rol de la mujer era esencial ya que era la principal destinataria de las
campañas de difusión del consumo doméstico, asociado a las tareas del hogar que le
eran propias según la eugenesia. Así, a partir de sus tareas, las mujeres se convertían
en “guardianas del hogar, puntales morales y simbólicos de las familias” (Caldo,
2013, 50). En efecto, las columnas dedicadas a ellas eran eficientes a la hora de
moldear sus comportamientos dado que en la sociedad moderna se aprendía leyendo
los consejos e indicaciones de personas supuestamente especialistas en las ciencias
del hogar. Todo ello a partir de la puesta en práctica de “saberes sistematizados por
la letra y experiencia de conocedoras” (Caldo, 2013, 67), lo cual aparentaba dar un
carácter científico a las enseñanzas. Las significaciones culturales de la eugenesia
eran omnipresentes en estas enseñanzas, aunque fuese de manera implícita, ya que
16
Anónimo (1966). Estudios Eugenésicos, tomo V, nº 16.
17
Vallejo Nágera, A. (1965). Antes que te cases...
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esta práctica permitía contener a las mujeres en el ámbito doméstico
al mismo tiempo que permitiría que se dedicasen exclusivamente al cultivo de la
mejora social.
Y, en este marco, Quirós respondió en 1940 un particular cuestionario difundido
mediante Viva Cien Años.
18
Este instrumento, dirigido a diversas personalidades del
medio entre las cuales se encontraba el eugenista argentino, tenía por objetivo
conocer sus opiniones sobre un interrogante central: “¿con quién me he de casar?”.
De ael interés de la revista en profundizar sobre las condiciones mínimas de salud
física y psíquica exigibles para el matrimonio; de donde resultaba impostergable
reflexionar sobre los resultados atribuidos a los “casamientos fruto de un amor
apasionado”, los “forjados por la familia sin que intervenga la voluntad de uno o de
los dos cónyuges” y los “realizados por cálculo o conveniencia con el consentimiento
de la pareja”. Paralelamente Viva Cien Años indagaba acerca del rol que le cabía en
la “felicidad del matrimonio” a la conformidad de la familia en dicha unión. Se refería
también a la importancia atribuida a la “desigualdad o igualdad de clase social”, a
las “diferencias o semejanzas de educación y cultura”, al “advenimiento futuro de los
hijos”, al “factor económico”, a las profesiones de ambos y al “factor erótico en la
elección del cónyuge”. Todo ello, claro está, orientado a la articulación de una serie
de dispositivos capaces de detectar precozmente la compatibilidad de la futura pareja
durante el “trato prematrimonial”. Estas preguntas pretendían estimular una
reflexión respecto a la trascendencia o no de la diversidad de intereses, de
nacionalidad, de religión, de edad y de “contrastes físicos”. Se finaliza la consulta con
preguntas del tenor:
¿Qué opina usted sobre los amores que comienzan en la infancia o en la
adolescencia?; ¿Qué papel asigna usted a la coeducación de los sexos en la elección
de la pareja?, ¿Debe educarse a hombres y mujeres para el matrimonio?, ¿Cómo?
19
Años más tarde, en 1947, Renato Kehl, el eugenista más reconocido del Brasil
recomendaba en la misma revista la creación de “escuelas para novios”, con la
finalidad de “defender la institución que es la familia y de favorecer, eugenésicamente,
a la prole”.
20
Esta formación, que debía ser dada preferentemente por un médico,
tenía por finalidad “instruir a los novios y a las parejas sobre temas que se relacionan
con la biología, las cuestiones sexuales, las desarmonías del instinto sexual y del
familiar”. El énfasis puesto por Kehl en el tema puede resumirse en su frase final:
“¡prepárese, lector amigo, para casarse; si es casado, prepárese para conducir mejor
el barco matrimonial!”.
21
18
Un análisis de esta publicación puede verse en: Vezzetti, 1986.
19
Bernaldo de Quirós, C. (1940). ¿Con quién me he de casar? Viva Cien Años (X).
20
Kehl, R. (1947). Prepárese para la vida conyugal. Viva Cien Años (XXI). Para ampliar respecto a Kehl
y su actuación en el periodo tardo-eugénico, ver: Ortega Faggion, 2024.
21
Ídem, p. 563.
Consejos tardo-eugénicos como prevención y remedio en Estados Unidos
y Argentina: las columnas periódicas Can This Marriage Be Saved?y
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La revista argentina contaba con los auspicios de instituciones normativas de
importancia todos ellos asociados a los fines eugenésicos, tales como la
Asociación Médica Argentina, la Asociación Paulista de Medicina, Ministerio de
Educación y Salud Pública de Brasil, Departamento Nacional de Higiene de Colombia,
Museo Social Argentino, por mencionar sólo algunas (Linares 2018, p. 180). La
publicación tenía una clara intención eugenésica dado que buscaba “dar respuestas
a las cuestiones poblacionales desde el cuidado de la herencia de genes y desarrollo
de pautas eugénicas en la vida cotidiana de las personas” (Linares, 2018, p. 181),
con el fin de perfeccionar la sociedad.
Cabe destacar que la base ideológica de Carlos Bernaldo de Quirós, fuertemente
inspirada en las tesis eugenésicas de raíz latina, no impidió, empero, su integración
con las ideas del eugenismo anglosajón de Popenoe con el fin de asegurar “la
humanización ética y moral, y la felicidad plena de la sociedad.
22
De la lectura de la
correspondencia intercambiada entre ellos, se evidencia la admiración de Quirós
hacia Popenoe. En una carta de 1951, Quirós reconoce a las actividades de Popenoe
y su American Institute of Family Relations como una de las instituciones eugénicas
más importantes de América en materia de consejos matrimoniales.
23
En su obra La
degradación cosista del hombre, Quirós declara abiertamente la importancia del
trabajo de Popenoe en Estados Unidos, a quien considera un modelo a seguir, al
afirmar que:
En California, con sede en Los Ángeles, funciona desde 1930, bajo la competente y
activa dirección de Paul Popenoe, la sociedad «The American Institute of Family
Relations», que es la primera organización que se ocupa en los Estados Unidos para
ayudar, con todos los recursos de la ciencia moderna, en pro del logro de óptimos
matrimonios, y todos sus servicios son avaluados para el público a un costo mínimo,
por medio de revistas, lecturas, carteles, gráficos, cartillas, libretos, biblioteca
circulante mantenida al día, correspondencia, conferencias, asambleas públicas,
etc., que tienen una enorme divulgación dentro y fuera de ese país, remitiendo
consejos técnicos a puntos distantes, a todos aquellos que los necesitan, o le
consultan. También tiene esta organización importante ayuda privada y apoyo
oficial. Es positiva y negativa, casi integral.
24
Asimismo, cabe destacar que, en la Biblioteca del Museo Social Argentino, institución
en la que Quirós tenía un rol preponderante, poseían copias actualizadas del Boletín
mensual del AIFR. Fue justamente en el marco de la Universidad del Museo Social
Argentino donde Quirós fundó la Facultad de Eugenesia Integral y Humanismo,
institución que formaba personas con los títulos de Auxiliar en Relaciones Humanas,
Consejero Humanista Social y Licenciado Eugenista Humanólogo. La misma funcionó
entre los años 1957 y 1980.
22
Bernaldo de Quirós, C. (1966). Humanismo Eugenésico Integral. Tomo Segundo, p. 25.
23
Paul Popenoe Papers, Box 26.
24
Bernaldo de Quirós, C. (1957). La degradación cosista del hombre.
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Paralelamente, el eugenista estadounidense expresaba reconocimiento
por las tareas de Quirós ya que, en ocasiones, le solicitaba información de las
novedades habidas en Argentina para publicar en su Boletín: “deseamos fuertemente
ver que la asesoría matrimonial se desarrolle en todo el mundo”.
25
Y, ante ese
requerimiento, Quirós comentó entusiasmado:
aquí estamos empeñados en una acción sociocultural y científica y universitaria
intensa, difundiendo en esta Capital y en el interior nuestros estudios de
humanismo eugenésico integral, para lo que actúan los egresados y profesores de
la Escuela Formativa del Hombre, Facultad de Eugenesia Integral y Humanismo,
que son licenciados eugenistas humanólogos.
26
Popenoe fue, además, invitado a participar de las Terceras Jornadas de Humanismo
Eugenésico Integral celebradas en Buenos Aires en 1971 bajo la organización de la
Sociedad Argentina de Eugenesia, a instancias de Carlos Bernaldo de Quirós. El
escueto texto del estadounidense ocupó el primer lugar en la publicación de las Actas.
El título de este trabajo es “La pregunta olvidada” y trata de su preocupación por la
necesidad del sostenimiento de la familia tradicional como garantía de la
supervivencia de los pueblos. Inquietud que refleja su preocupación por el cambio de
época en términos de estructuras familiares ya que, preocupado por los cambios del
periodo, en su ponencia asegura que la tendencia a romper la monogamia y la
tendencia a recurrir a la poligamia en serie con cinco, diez o quince divorcios
sucesivos y nuevos casamientos, es nociva en toda forma”.
27
En la misma línea de Popenoe y receptando sus preocupaciones, Quirós entendía que
resultaba una necesidad imperiosa preparar para el matrimonio a los futuros
esposos, padres y madres, circunstancia que lo condujo a formular dos decálogos,
uno denominado Decálogo Pre-matrimonial y, el otro, Decálogo Pre-concepcional. En
ellos establecía una serie de mandatos, tales como, la exaltación de la libertad,
afirmando que nadie era libre “si antes no era dueño de mismo”; y afianzando la
idea de que ninguno de ambos (varón y mujer) debían tener un impedimento físico,
humano, legal, tales como “el de la salud (enfermedades transmisibles hereditarias,
nerviosas mentales, sexuales, diabetes, etc.; como el económico (miseria, indigencia,
falta de trabajo remunerativo, etc. como el familiar. Pero, fundamentalmente, este
Decálogo advierte sobre la necesidad de
conocerse bien uno mismo y a su consorte: en lo físico, en lo humanogógico, en el
temperamento, en el carácter, en lo bio-familiar, en lo económico, en lo profesional,
en lo social, en la moral, en lo cultural, en lo religioso, en lo laboral, en sus hábitos,
en sus ideas, en sus ideales, en la política en lo artístico, en sus ambiciones (puras
e impuras), en sus planes de filiación;
25
Paul Popenoe Papers, Box 31.
26
Paul Popenoe Papers, Box 33.
27
Popenoe, P. (1971). La pregunta olvidada.
Consejos tardo-eugénicos como prevención y remedio en Estados Unidos
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conocimiento que según creía Quirós, era preciso adquirirlo por etapas, entre las
cuales hubiera tiempo suficiente para razonar, pensar y tener conciencia y
responsabilidad antes de la decisión prematrimonial. Por otra parte, y afirmando la
ideología de control moral ideada, sostenía que, los pretensos consortes tampoco
debían tener “fallas morales, desprestigio social, mala educación”, ni estar vinculados
a acciones que incidieran en la enseñanza y formación de los hijos, tales como: beber
tóxicos, drogas, alcaloides y alcoholes, entre otros. Se consideraba disgénica la
actitud de “vago profesional”, así como del que llevara una “vida inmoral de juegos,
mujeres y boites”; esto, intersectado con actitudes tramposas, desamoradas hacia la
familia y proclives a la política depreciada (ser “politicón”). De ahí que pregonaba la
inexistencia en el hogar de algo “superior a la humanización basamental de los hijos”,
circunstancia para la cual los consortes debían estar “en permanente preparación,
guía y responsabilidad.
28
Estos principios se basaban en que Quirós aseguraba haber detectado una serie de
fases en la concreción de un noviazgo, las que se ocupó de organizar conforme el
mandato eugámico toda vez que la “selección” del futuro cónyuge no debía ser
“natural” ni “artificial”, sino “consciente-responsable-ilustrada-ética y moral”. En este
sentido, enumeraba una serie de pasos, afirmando que el primero estaba constituido
con la “presentación de rutina (familiar o social)” y era de importancia fundamental
la valoración tanto de quién los presentaba como las circunstancias contextuales de
esa presentación. Le seguían, luego, los contactos personales, telefónicos, sociales o
familiares; estableciéndose relaciones amistosas, cordiales, siempre intrascendentes,
periódicas, pasándose así a la mutua simpatía y al afecto, que no debía confundirse
con el “amor a primera vista”. Hasta aquí, afirmaba el eugenista, debía seguir oculto
el posible móvil amoroso del sexo y el matrimonio.
29
En un segundo paso la receta quirosiana recomendaba conocer en profundidad la
orientación espiritual, ética, moral, mental, sexual y social de cada uno, instancia en
la cual se debía constatar eficazmente si el futuro cónyuge tenía en mente la
organización de la familia, si no existían disgenesias hereditarias ni euténicas y si
estaba capacitado en materia de eugenesia o, en todo caso, dispuesto a hacerlo. En
esta etapa, básicamente indagatoria, era menester averiguar acerca de la existencia
de un presupuesto monetario familiar así como la detección respecto a eventuales
vicios del pretendiente (juego, celos, tacañez). En definitiva, estas indagaciones
procuraban anticiparse a la actuación futura en el rol paterno-materno y marital,
asegurando estar ajeno a dar malos ejemplos. Se averiguaba, a su vez, si el
pretendiente pensaba vivir con sus padres, suegros o hijos de otros matrimonios;
cómo consideraba la proyección social del matrimonio, los hijos y la familia; su
28
Bernaldo de Quirós, C. (1972). Metodología y didáctica del humanismo eugenésico integral.
29
Ídem.
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opinión respecto a la conveniencia de que ambos cónyuges trabajen.
En definitiva, si expresaba “formas degradantes de la personalidad”.
Ante la observancia de todos los factores positivos mencionados, comenzaba el tercer
paso, es decir, el “juego amoroso para el matrimonio entre los futuros esponsales,
sentimentalmente”. Según Quirós, quien afirmaba haber analizado 5.000 casos
prácticos, si sólo se observaba un 70% de los factores favorables en ambos jóvenes,
y entre ese porcentaje estaban los fundamentales (conducta moral, vida espiritual,
responsabilidad material), la pareja debía considerar y armonizar la cuestión, antes
de comprometerse en matrimonio. Si no se llegaba a ese porcentaje los futuros
esposos deberían desistir de su pretensa unión.
A su vez, este eugenista proponía considerar como factores favorables al matrimonio
la aptitud física, fisiológica, psíquica y moral; la simpatía, conocimiento y
comprensión recíprocos; la capacidad para la cordialidad y la tolerancia mutua; la
vocación para la vida conyugal, los hijos y la familia; la asistencia, convivencia,
fidelidad y desempeño de tareas según rígidos roles de género; la madurez, seriedad
y equilibrio lograda, según Quirós, al alcanzar la novia 22 o 23 años de edad y el
novio 25 o 27; la coincidencia en el sentido y propósitos de la vida; que ambos
tuviesen cultura y religiosidad “homogéneas”; así como que su condición social y
económica fuera “nivelada” o “compensada”. Veía como desfavorables, en cambio, la
primacía de los “instintos” por sobre la formación humanogógica; que el matrimonio
fuera considerado como un “fin”, no un “medio”, de aliento, de perpetuación y
perfeccionamiento; que descansara en un “mito” como el del candor, la
“personalidad”, la familia tal o cual, o la influencia; que existiera cansancio moral,
represión o tensión, en uno o en los dos; que uno tuviera una marcada tendencia al
criticismo en menoscabo del otro, o un autoritarismo cruel e indebido; que existiera
injuria de palabra o agresividad de hecho; que se careciera de capacidad para la
tolerancia y el amor; que la ociosidad, la abulia de uno perjudicara, moral y
materialmente; que el excesivo espíritu de trabajo de uno comprometiera o anulara
la vida normal y el cumplimiento de otros deberes; o que los vicios de uno hicieran
imposible la vida en común.
30
De esta manera, los exámenes instrumentados por la Sociedad Argentina de
Eugenesia, de la mano de Carlos Bernaldo de Quirós estaban dotados de un carácter
eminentemente preventivo, pretendiendo asegurar la felicidad e indisolubilidad de la
pareja, así como una procreación eugénicamente exitosa.
Asimismo, eugenistas como Paul Popenoe y Carlos Bernaldo de Quirós entendían que
el divorcio debía aplicarse únicamente en casos excepcionales, determinados por
parejas demostradamente disgénicas. Tratándose en este caso de la aplicación de un
remedio eugénico. Estas podían darse como consecuencia del desconocimiento de
30
Ídem.
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uno de los cónyuges con respecto a enfermedades mentales o físicas hereditarias de
su pareja (cuestión que se evitaría con exámenes de prevención prenupciales) o,
principalmente, por la ignorancia de las personas con respecto a la responsabilidad
matrimonial y familiar. Esta supuesta falla en las aptitudes tanto de hombres y
mujeres lo cual atenta en todo sentido contra el matrimonio romántico podía ser
subsanada únicamente bajo las recetas preventivas dadas por la práctica pedagógica
de la asesoría prematrimonial, siempre y cuando esta fuese encarada
responsablemente por especialistas en eugenesia.
Puede observarse que, aun proviniendo de diferentes formaciones y con diversas
influencias, ambos eugenistas compartían la preocupación por controlar la calidad
matrimonial de las familias nucleares tradicionales. Para ello encontraron en la
asesoría una práctica fundamental a la hora de prevenir la disgenesia y evitar los
divorcios no deseados. Paul Popenoe, pues, fue una influencia innegable para la
tardo-eugenesia argentina, que encontró en Quirós un exponente indiscutido.
Conclusión
Como ha podido observarse a lo largo de este artículo, la tardo-eugenesia del siglo
XX tal como fue expresada por dos principales exponentes de Estados Unidos y
Argentina, sostuvo su ideario y praxis en un modelo patriarcal tradicional altamente
normativo y destinado principalmente al fomento de la reproducción de los seres
“deseables”. Al llevar a cabo esta estrategia, los especialistas eugenistas tenían como
objetivo reducir lo que consideraban problemas sociales de índole hereditaria. Por
ello mismo implementaron diferentes estrategias de intervención en las actitudes
reproductivas de las personas. Los consejos matrimoniales tenían como objetivo final
buscar la perfección de la sociedad en términos hereditarios, tal como anhelaba
Francis Galton al definir la disciplina a finales del siglo XIX.
Uno de los mecanismos más eficientes para lograr moldear las conductas en base a
los principios de la eugenesia fue la pedagogía, que tuvo como característica una
fuerte capacidad de consumo voluntario por parte de los destinatarios a quienes
estaba dirigida. Sobre todo, a partir de 1945, momento en que el discurso eugénico
más agresivo perdió legitimidad.
Paul Popenoe constituyó un caso paradigmático del modo en que las estrategias de
coercitividad disimulada y explícita podían combinarse con el fin de fomentar
características deseables tanto como eliminar las no deseadas. El mayor éxito
popular de Popenoe estuvo dado a partir de sus tareas dentro del marco de la primera
estrategia. Al haber sido uno de los principales propulsores y divulgadores de la
asesoría matrimonial de corte eugénico, Popenoe tuvo reconocimiento internacional
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entre sus colegas, lo cual significó que diversos especialistas del
mundo entablaran vínculos profesionales con él. Entre ellos se encontraba Carlos
Bernaldo de Quirós.
Ambos encararon la metodología de difundir sus ideas de eugenesia prematrimonial
y familiar por medio de revistas populares de consumo masivo, principalmente
femenino. Si bien Popenoe también se dedicó a la educación de consejeros, llegando
Quirós a fomentar incluso la educación universitaria de carácter eugénico.
Como puede percibirse en el análisis de ambos casos, la principal preocupación de
sendos especialistas radicaba en inculcar la educación necesaria para consolidar una
correcta selección de pareja. Se buscaba, así, evitar uno de los más temidos males
sociales: el divorcio. Este era entendido como difusor de consecuencias negativas a
nivel social, no sólo familiar, ya que desestructuraba el modelo patriarcal
heteronormativo basado en la sólida rigidez de la implementación de las esferas
separadas.
Por medio de la divulgación de la estrategia de la asesoría eugénica, estos eugenistas
se dedicaron, aún luego de la Segunda Guerra Mundial, a propiciar un modelo de
comportamiento aparentemente inocuo, cargado de un manto cientificista, que
moldeó las conductas reproductivas al apelar a la consolidación de una sociedad
capitalista y patriarcal. Ello, fortalecido por un consumo voluntario de estos
discursos por los destinatarios, dado que era sostenido y, a la vez, proponía, una
estrategia clave del biopoder.
Y, asimismo, los consejos profesionales emitidos por ambos actores en materia de
eugenesia estaban sostenidos en argumentaciones que avalaban un hipotético
interés en el beneficio para la sociedad, para lo cual se procuraba imponer y fortalecer
el consabido culto a la domesticidad femenina.
La práctica de la asesoría en torno a la pareja (antes y durante el matrimonio
eugénico) deja entrever, además, la infiltración de la eugenesia en la vida cotidiana,
excediendo ámbitos académicos e intelectuales.
Bibliografía
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Recibido: 28 de agosto de 2024
Aceptado: 04 de diciembre de 2024
Versión Final: 23 de diciembre de 2024