ELÍAS PAPILI
Anuario Nº45, Escuela de Historia
Facultad de Humanidades y Artes (Universidad Nacional de Rosario), 2026
ISSN 1853-8835
aspiraciones de volver a participar electoralmente y disputar la
conquista de cargos públicos a través de un modelo partidario.
En los estudios tradicionales, la dinámica del peronismo en tiempos de proscripción
no siempre fue examinada más allá de las estructuras sindicales, lo que generó una
imagen de que la “vida partidaria” se ocluyó fuera de las coyunturas electorales. El
segundo capítulo, aborda la dinámica organizativa del peronismo en el periodo 1961-
1963, luego del restablecimiento de las medidas proscriptivas y de la aplicación del
Plan CONINTES (Conmoción Interna del Estado). En este sentido, si bien estas
medidas implicaron un cese en la actividad política del peronismo, Marcilese
demuestra cómo, en la escala local, los organismos de base mantuvieron una intensa
“vida partidaria”, lo que se evidencia en la realización de rituales políticos en
diferentes distritos. Otro aspecto que se aborda son las elecciones provinciales de
1962 y la formación del “Frente Justicialista”. En este caso, se destaca el trabajo
político realizado por la dirigencia peronista para la selección de candidatos, la
resolución de conflictos y la articulación con el mundo asociativo. De esta manera, el
autor argumenta que en el armado de listas provinciales, seccionales y municipales
predominó la injerencia de dirigentes con reconocida trayectoria en esos ámbitos,
cuyos “capitales personales” le permitieron conseguir los apoyos necesarios. Además,
señala que este proceso fue posible en función del trabajo político realizado desde
1959 y el sostenimiento del entramado partidario. Un punto central del capítulo es
el aporte sobre la participación femenina, especialmente con la incorporación de
mujeres en las listas de candidatos a nivel municipal, situación que constituyó una
novedad del periodo.
En el tercer capítulo, titulado “El peronismo bonaerense en tiempos de
institucionalización (1964-1966)”, se reconstruye la normalización partidaria a partir
de las elecciones internas desarrolladas en 1964. Esta experiencia organizativa tuvo
nuevamente al PJ como dispositivo ordenador del movimiento, pero estuvo
atravesada por conflictos facciosos internos. Marcilese examina este proceso a partir
de las elecciones internas de 1964, que arrojaron el triunfo de Augusto Vandor sobre
la facción liderada por Augusto Framini, resultado que contribuyó a consolidar el
ascenso del líder metalúrgico en el peronismo. Sin sobredimensionar su figura, el
autor analiza su rol al interior del movimiento, la incorporación de dirigentes afines
en los organismos nacionales y provinciales del movimiento, y su participación en el
fallido “Operativo Retorno”. También, la injerencia del sindicalismo, en particular de
la corriente vandorista, fue fundamental en el armado de campaña y confección de
listas para las elecciones legislativas de 1965, en las que el peronismo participó
nuevamente con el sello de la Unión Popular. En punto, si bien se advierte la
influencia del sindicalismo en el armado de listas nacionales, Marcilese matiza su
injerencia para la confección de boletas provinciales y municipales. Para esto, realiza