
Hablar para ocultar, callar para negociar. Las elites militares y partidarias
frente al “problema de los desaparecidos” durante la última dictadura
cívico-militar argentina (1976-1983)
Anuario Nº44, Escuela de Historia
Facultad de Humanidades y Artes (Universidad Nacional de Rosario), 2026
ISSN 1853-8835
la fórmula de “castigo ejemplar” que guiará, en el futuro, la política de judicialización
de Alfonsín (Canelo, 2006). Equidistante entre la “reivindicación del terrorismo” y la
“venganza”, la Multipartidaria proponía distinguir “niveles de responsabilidad” en lo
actuado, realizar algún tipo de “autodepuración” y “cerrar” el tema lo antes posible.
A cambio, ofrecía disminuir el “traumatismo” de la cuestión y asegurar el “respeto a
las instituciones”.
Las elites partidarias combinaban la presión pública con la “concertación” privada de
los temas que preocupaban al frente militar.
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Así lo confirmaba el documento secreto
que el PEN le presentó a la JM en febrero de 1983, con “las coincidencias y disidencias
de los partidos políticos respecto de 12 (doce) temas específicos tratados durante el
diálogo realizado últimamente con dichas agrupaciones”.
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Los partidos opinantes eran la UCR, la FUFEPO, el MID, el PDP, el PJ, el PSD, el
MOLIPO, el Frente de Izquierda Popular, el Partido Federal (PF) y el PDC. Aunque
diferían sobre varios de los temas “a concertar”,
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coincidían, en línea con el último
documento de la Multipartidaria, que el gobierno militar debía “informar” sobre el
tema desaparecidos. Lo que sí planteaba algunos matices era el “cuándo”: el MID, el
PDP, el PJ y el PF creían que la información debía brindarse “ahora” (es decir, antes
del traspaso del poder al gobierno electo), mientras que la UCR ofrecía “postergar” la
información y el MOLIPO lisa y llanamente “informe y cierre”.
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Sólo un mes después de haber recibido la opinión de los partidos, la JM publicó el
“Documento final de la Junta Militar sobre la guerra contra la subversión y el
terrorismo” y el “Acta Institucional”, donde presentó su “última palabra” “sobre los
resultados y consecuencias de la guerra contra la subversión y el terrorismo.”
En el Documento Final, la JM ratificó la “guerra justa y necesaria contra la
subversión” afirmando que “las Fuerzas Armadas, de seguridad y policiales [habían
actuado convocadas por un gobierno constitucional] en defensa de la comunidad
nacional”.
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El régimen
reconoció haber cometido “errores” (justificados en el marco
de una “guerra inédita), cuya responsabilidad debía quedar librada al “juicio
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Actas de la Dictadura, Acta 250, 25/02/1983, Tomo 5, p. 184 y ss.
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“Coincidencias y disidencias de los partidos políticos frente a 12 temas”, Informe del PEN a la JM,
febrero de 1983 (Actas de la Dictadura, Acta Nº250, Anexo 1, 25/02/1983, Tomo 5, pp. 185-188).
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Los temas eran reforma de la Constitución, régimen electoral, forma de elecciones (si separadas por
niveles municipal, provincial y nacional, o simultáneas), fecha de entrega del poder, estado de sitio,
fecha de resolución del Beagle, desaparecidos, deuda externa, situación económica, Malvinas, leyes de
asociaciones profesionales y obras sociales, y medios de comunicación social (Canelo, 2016).
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Actas de la Dictadura, Acta 250, 25/2/1983, Tomo 5, Anexo 1/250, p. 188.
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“Documento final de la Junta Militar sobre la guerra contra la subversión y el terrorismo” (La Nación,
29/04/1983.