Reseña bibliográfica

Gantús, Fausta; Rodríguez Rial, Gabriela y Salmerón Alicia (coords.)(2021). El miedo: la más política de las pasiones. Argentina y México, siglos XVIII –XX. Primera edición, Ciudad de México: Instituto de Investigaciones Dr. José María Mora, Universidad Autónoma de Zacatecas, [210 páginas].

Con introducción de Alicia Almerón este libro está compuesto por seis artículos escritos por historiadoras argentinas y mexicanas: “Temor, miedo y terror en el ejercicio del poder en Nueva España” de Matilde Souto Mantecón; ““Los temores de la conciencia”. El juramento a la Constitución de la república mexicana de 1857” de Mariana Terán; “Entre el miedo a la barbarie y el amor al ciudadano por venir. Representaciones del vínculo entre las elites y el pueblo en las intervenciones periodísticas del joven Domingo Faustino Sarmiento (1841-1845)” de Gabriela Rodríguez Rial; “Incertidumbre, miedos y acción política. Buenos Aires, 1890” de María José Navajas e Inés Rojkind; “De la timidez al desbordamiento: la caricatura intimidatoria como estrategia política. O de cómo Zapata se convirtió en la encarnación del mal y Madero en su cómplice. Ciudad de México, 1909-1913” de Fausta Gantús y “Miedos íntimos y miedos públicos: entre ingenios sitiados y amenazas de desabastecimiento. Tucumán durante el primer peronismo” de Florencia Gutiérrez.

El tema central es el miedo como fenómeno político, como construcción social que reconoce la dimensión emocional de la política. Lo que recorre cada uno de los artículos es el miedo político, más bien los miedos políticos, en plural. Miedos de distinto tipo: los miedos que abruman la conciencia, entendidos como percepciones de daños posibles, resultado de las amenazas de inseguridad, desamparo y violencia que traen la coerción, la rebelión, la anarquía y la guerra. Este enfoque constituye un esfuerzo por pensar la política desde una perspectiva que enriquece los análisis fácticos y procesuales. En efecto, el miedo, como una de las emociones que se ponen en juego para dirimir las relaciones individuales y colectivas en la historia argentina y mexicana de los siglos XVIII, XIX y XX.

Resultado de tres años de trabajo colectivo en torno al tema de la política y las emociones a partir de un seminario en el que participaron las autoras, este proyecto surgió como parte de la firma de un acuerdo de colaboración entre el Instituto de Investigaciones Gino Germani, de la Universidad de Buenos Aires, y el Instituto Mora, centro de investigación Conacyt.

En todos los trabajos que lo componen subyace El Leviathan de Hobbes que, como sabemos, concedía al miedo un lugar preminente. Su idea del miedo en el estado de naturaleza como punto de partida de la vida comunitaria y como estructurador de la comunidad política, así como de la génesis de un Estado casi omnipotente justificado y fundado precisamente en el miedo, asignan una centralidad política ineludible a esta emoción. También Maquiavelo, y su percepción del miedo como medio de dominación política e instrumento de gobierno es referenciado por las autoras. El miedo forma parte de la vida social y política del mundo moderno y contemporáneo, estudiado por las autoras, sin embargo su historia se remonta a los comienzos de la humanidad. Las autoras realizaron su primer acercamiento al estudio del miedo a partir del trabajo pionero del historiador francés Jean Delumeau, El miedo en Occidente y sostienen que antes de este texto, parecía vergonzoso hablar de una emoción identificada entonces con debilidad.

También se recupera la lectura y discusión de una historiografía más reciente, como los estudios de Corey Robin, Patrick Boucheron y Fernando Rosas Moscoso que refieren a  los miedos ancestrales y coyunturales, íntimos y colectivos, internos y externos, horizontales y verticales…

Ya en su libro Conjurar el miedo. Ensayo sobre la fuerza política de las imágenes, Boucheron había mostrado la fuerza de los símbolos y las imágenes en la lucha de una comunidad específica, en Siena durante el siglo XIV, contra la amenaza de un gobierno abusivo y arbitrario. El mural de Pietro y Ambrogio Lorenzetti: Los efectos del buen y del mal gobierno, pintado en el Palacio Comunal de Siena resultó disruptor por referirse a temas profanos poco frecuentes en la pintura de la época, predominantemente vinculada a temas religiosos.  Luego, la política es entendida como un espacio de acción inseparable de lo social, en el que se desenvuelven y dirimen –en diferentes lugares y de las formas más diversas– múltiples actores y conflictos. Las emociones políticas se examinan así, con la mirada puesta en las prácticas y culturas políticas, con sus valores y códigos de comportamiento, claves para entender acciones individuales y colectivas que ponen en juego relaciones de poder.

Las autoras han vuelto a fijar la vista en informes de gobierno, textos jurídicos, discursos oficiales, prensa periódica, folletería y correspondencia, pero lo han hecho desde otro lugar, armadas de nuevas preguntas. También exploraron fuentes menos trabajadas para analizar la política de los momentos seleccionados: crónicas, manuales, planos, literatura y material iconográfico –grabado, pintura, caricatura y fotografía–.   

Desde esta perspectiva, han avanzado en la identificación de agentes, prácticas y estrategias políticas, así como en hacer un seguimiento de juegos de medios de comunicación y circulación de los miedos en el ámbito social y espacial, todo lo cual arroja luz acerca del funcionamiento de la política en Argentina y México entre los siglos XVIII al XX. El temor, el miedo y el terror siempre han acompañado a las sociedades y los individuos; son inherentes a la naturaleza humana pero también son históricos y, por ello, cambiantes y diversos, variables de acuerdo con el desarrollo material, social y mental de las sociedades. Corey Robin, otro de los autores de referencia, en su libro El miedo, historia de una idea política, publicado por FCE en el año 2009,  sostuvo que siendo incapaces de evidenciar los conflictos reales que hacen del miedo un instrumento político, se hace imposible la búsqueda de herramientas para enfrentar dichos conflictos; todo lo cual, en último término, redunda en que sigamos siendo sometidos y dominados por el miedo, considerado como una emoción instintiva, subpolítica. De ahora en más al terror se le define como una reacción fisiológica ante un peligro; reacción automática, involuntaria y demasiado inescrutable como para controlarla. Si son entendidas como experiencias individuales, el miedo, el terror, no son analizados como instrumentos tradicionales de la política. Para Corbin, más que una emoción instintiva es una herramienta política, un instrumento utilizado, ya sea, por las elites gobernantes o, como asimismo, por activistas de alguna organización, todos los cuales persiguen fines  específicos. Este autor sostuvo que así como el miedo frente al poderoso – es un miedo represivo-, también se debe considerar el miedo de los poderosos a perder su poder y privilegios.

También se puede hablar de miedos internos y externos, como explica Patrick Boucheron cuando señala que el miedo a los enemigos externos sirve al gobernante, pues con pretexto de hacerle frente, puede reprimir a los de adentro. El miedo en política, como lo observaba Hobbes, tiene dos caras: una mira a los lejos, hacia los enemigos a los que se enfrenta la nación; la otra mira adentro de sí misma, hacia los conflictos y desigualdades que la nación mantiene. La astucia del poder político es convertir al primero en segundo, utilizar la amenaza de los enemigos del exterior como pretexto para reprimir a los enemigos del interior (GANTUS: pag. 20). No debe olvidarse que unos y otros miedos y temores –verticales y horizontales, interiores y exteriores– son a su vez bidireccionales, pues tanto temen los de abajo a los de arriba, como los de arriba a los de abajo; del mismo modo que se temen entre sí los de adentro y los de afuera. El repertorio continúa, pues también puede tratarse persiguen. El miedo, constitutivo de la autoridad política […] es fundamental en el arte de gobernar, el miedo a una epidemia de peste y el uso político de ese miedo mediante la entronización de una virgen americana como reina y emperatriz de México, protectora y redentora de un pueblo caído en desgracia por su “rebeldía” castigada por Dios, y por último, la utilización del miedo, incluso del terror, como una estrategia de gobierno, empleada por el visitador José de Gálvez, para reprimir las rebeliones populares de 1767. 

Desde “Jerónimo Castillo de Bobadilla, Política para corregidores, y señores de vasallos escrito entre 1590 y 1595”, hasta “Miedos íntimos y miedos públicos: entre ingenios sitiados y amenazas de desabastecimiento en la provincia de Tucumán durante el primer peronismo” pasando por la caricatura intimidatoria como estrategia política hasta cómo Zapata se convirtió en la encarnación del mal y Madero en su cómplice en la ciudad de México entre1909-1913, el gran aporte de esta línea de investigación es la inclusión de las emociones como parte de las dinámicas políticas,  como variables que permiten se entender  mejor el desenlace de los conflictos y su resolución que nunca están guiados exclusivamente por la racionalidad.  Los análisis que incorporan la consideración de emociones como el

miedo, permiten comprender mejor la cultura política de nuestra historia, de nuestro pasado y de nuestro presente, y allí reside el valor de este texto.

 Mariana Della Bianca

Universidad Nacional de Rosario

        mariannadb.md@gmail.com

Anuario Nº 39, Escuela de Historia

Facultad de Humanidades y Artes (Universidad Nacional de Rosario), 2023

ISSN 1853-8835